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PREGUNTAS DURAS PARA MEDITAR UN LUNES POR
¿Por qué venden tabaco en las gasolineras, si está prohibido fumar?
¿Si Superman es tan listo, por qué lleva los calzoncillos por fuera?
¿Cómo saben los ciegos cuando han acabado de limpiarse el culo?
Si estamos compuestos en un 80% de agua, ¿Como podemos ahogarnos?
Se dice que solo diez personas en todo el mundo entendían a Einstein, si nadie me entiende a mi, ¿soy un genio?
Si una palabra estuviese mal escrita en el diccionario, ¿Cómo lo sabríamos?
¿Los caballos tienen sobacos?
El otro día compré agua en polvo, ¿Pero como la preparo?
¿Tu crees que si le pidiesen identificación al rey podría dar una moneda de cinco duros?
¿Si fueses a disparar a un mimo, te haría falta un silenciador?
¿Un esquizofrénico paranoico, tiene miedo de estar persiguiéndose?
¿Por qué los filmes de batallas espaciales tienen explosiones tan ruidosas, si el sonido no se propaga en el vacío?
¿Si después de ducharnos estamos limpios, por qué lavamos la toalla?
¿Por qué hay gente que despierta a otros para preguntar si estaban durmiendo?
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4 Ha dicho que...:
Sus palabras eran un torrente de verborrea desbocada, de sonidos encadenados entre sí, sin orden ni concierto. Así llevaba un buen rato que se me hizo infinito. Ni si quiera dejaba el lapso de tiempo suficiente para tomar aire y permitir que los de la sala dejaran decantar los posos de sus verbos.
Sus ideas llegaban a mis oídos como perdigones encendidos, martilleando la calma de mi corazón que había llegado con la buena disposición de dejarse inundar por la sabiduría de quien creía rezumaba más sabiduría que cualquiera de los que estábamos allí para escucharle.
Al final de su intervención, se calló por fin, con una pregunta que quedó suspendida en el aire un buen momento: “¿Quieren plantear alguna cuestión?”
Nadie escribió. Nadie movió un dedo. No se oía ni la música de aquella sala. Todos parpadeabamos, dejando que el sexo irrumpiera más libre a como el conferenciante lo había estado tratando durante su discurso.
Todos los presentes buscábamos el vacío que la palabra descompuesta nos había arrebatado. Por fin la calma se manifestaba, serena y apacible.
De repente alguien empieza a escribir, de forma lenta y pausada, y una pregunta irrumpe en la pantalla.
NINJITIA HAS HECHO LA CAMA???
Su mente era un torrente de pensamientos lascivos, encadenaba visiones lujuriosas de cada vez más alto contenido erótico, a veces pornográfico, sin saber diferenciar muy bien la delgada y borrosa línea que separa ambos conceptos tan indefinidos.
Oía sus palabras como una sonatina de notas claras y alegres, pareciendo que el agua límpida de una fuente fresca y viva humedecía su cuerpo en un festival de sensaciones incleibles, un carrusel de estímulos, indecorosos algunos, que la estimulaban ferozmente.
Lucía un casi transparente vestido de organza estapado con motivos en tonos pastel y la estimulación auditiva a la que se veía casi arrastrada, sometida, hizo que la sedosa superficie mostrase dos marcadas protuberancias claramente identificables.
Cuando la palabra cesó, fue como si el mundo hubiese dejado de tener sentido, como si a la vida le faltase algo, inidentificable, pero indispensable para su postrer discurrir. Un vacío casi doloroso se acomodó en su estómago y sintió la ausencia del verbo.
Nadie dijo nada, mostrando con su silencio el dolor de la pérdida. Un lento y pausado tecleo comenzó a tomar forma en la pantalla, tímidamente, como si la fractura del reinante silencio representase algún tipo de herejía:
"Ninjita has hecho la cama???"
No hubo respuesta, el Ninja dormía placidamente como durmió durante todo el discurso magistral del tántrico orador, aunque pudo oirse un ligero ronquido de gozo y contento, casi inaudible, pero solo casi.
Ro, una ladrona y juglar de 25 años, de buen ver y peor complacer, viaja junto a tres hombres más desde Málaga hasta León.
Al anochecer llegan a un pueblecito que tiene un castillo cerca. El cortesano y su criado Pep se dirigen al castillo para pedir hospedaje.
Ro y Nene, el retaco, de profesión cazador, van al pueblo en busca de una posada.
En el pueblo se dan cuenta de que la gente les mira desconfiadamente.
Ro dice ser vendedora de boquerones y se pone a discutir con un pueblerino (YO!), al que atiza diciendo que le ha llamado prostituta.
Ro no logra alojamiento y se va a la iglesia para dormir.
El cura es un vago (Su Santidad) y hay una beata rezando (Fabi).
Aprovechando que el cura está durmiendo, le roba 15 monedas, unos pergaminos y dos mitades de velas.
En una conversación para besugos convence a la beata (Fabi) para que le de alojamiento. Cuándo se dirigen hacia la casa de la beata, Ro ve a Ninja de Peluche y le tira una piedra (¿?).
Los separan y se le ocurre lanzarle una daga a Mb. Vuelven a enzarzarse en una trifulca, en la que cae la beata al suelo.
Ro huye amparándose en la oscuridad.
El jefe de la guardia (Yuii) toma declaración a Ninja de Peluche que le dice que es posible que Ro vaya a la posada para robarle sus posesiones y a hacerle la cama.
Un grupo de guardias van a la posada donde se enteran que Ro ha estado allí intentando forzar la puerta del establo (Nombre por el cual se conoce a la casa de Ninja de Peluche).
La buscan con ahínco y la encuentran. Finalmente se entrega.
Después de la cena en el castillo llegan los guardias con Yuii, Ninja de Peluche y Ro.
El barón (otras veces denominado Marques de Sade) demuestra su preferencia con las mujeres en el juicio y condena a Ninja de Peluche al cepo, aunque dentro del castillo, para que no se moje.
Una muchacha (Lucia) ha desaparecido cuando fue a buscar sus pastillas. Se organiza una búsqueda en el bosque cercano, con un guardia y Yuii a la cabeza. No se encuentran rastros.
Al día siguiente unos leñadores van al castillo anunciando que han encontrado las bragas de la muchacha………………
Oing, oing.
Los leñadores dicen que en el bosque vive un ermitaño pérfido y solitario (antiguamente denominado Fer, en la actualidad no se sabe). El cura y su ayudante descubren el robo de Ro y la denuncian ante el barón (Marques de Sade). Ro, como siempre lo niega todo, pero va al cepo en el que se encuentra el malechor Nnja de Peluche y la confiscan el dinero.
El cortesano informa al barón sobre sus deducciones contra el ermitaño. El barón organiza una turbamulta para acabar con él.
Yuii dice que va a la posada y se dirige hacia el bosque, en busca del ermitaño. Una vez allí escucha unos ruidos y descubre a un hombre camuflado con vendas (es Nina enmatojada con el bombero).
Dicen ser ermitaños y que son inocentes, que el asesino es uno del pueblo (el denominado RABO).
Yuii como siempre tan caballeroso, le avisa que el pueblo viene a por él.
Vuelve al pueblo y descubre a todos los pueblerinos armados con guadañas, antorchas y estrellas ninjas.
Les dice que el ermitaño le influyó (le invitó a hierba), convenciéndole de sus mentiras y que tiene el poder de no ser encontrado si él no quiere. Ante esa noticia se organiza una expedición santa (capitaneada por San y la beata Fabi), apoyada por los rezos del cura, el monguillo que ha violado a Anibal, el ayudante del cura y el cortesano.
Pero esto es otra historia que ya contaremos..........
Oing, oing.
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